Análisis de los factores que provocan compactación del suelo agrícola
Analysis of the factors that cause soil compaction
Omar González Cueto1, Ciro E. Iglesias Coronel2 y Miguel Herrera Suárez3
1 Ms.C. Profesor Auxiliar, Departamento de Mecanización Agropecuaria, Universidad
Central “Marta Abreu” de las Villas,
E-mail: omar@uclv.edu.cu
2 Dr. C. Profesor e Investigador Titular, Centro de Mecanización Agropecuaria, Universidad Agraria de La Habana.
3 Dr. C. Profesor Titular, Departamento de Mecanización Agropecuaria, Universidad Central “Marta Abreu” de las Villas.
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RESUMEN. La degradación del suelo constituye un problema de alcance global, considerándose una de sus principales causas la compactación. El objetivo de este trabajo es analizar los más importantes factores que influyen en la compactación, a partir del análisis de la literatura publicada sobre el tema. Los resultados muestran que el principal factor que influye en la compactación es la humedad del suelo durante el tráfico, otros factores que afectan son la presión sobre el suelo, carga sobre los propulsores, presión de inflado, velocidad de desplazamiento y patinaje.
Palabras clave: humedad, presión sobre el suelo, carga.
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ABSTRACT. The soil degradation constitutes a global issue, being considered one of its main causes the soil compaction. The objective of this paper is to analyze those important elements that influence soil compaction, starting from the study of the literature published on the topic. The results show that the main factor that influences soil compaction is the moisture content during the traffic, other factors that affect are the ground pressure, it loads on the axle, inflated pressure, forward speed and slippage.
Keywords: moisture content, ground pressure, load.
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INTRODUCCIÓN
El suelo constituye un recurso esencial para el desarrollo económico-social
y es el sostén físico y químico de todos los ecosistemas
terrestres. Su degradación es definida como la pérdida a largo
plazo en la función y productividad de los ecosistemas, causada por alteraciones,
a partir de las cuales el suelo no puede recuperarse sin ayuda (Bai et al.,
2008; Oldeman y Hakkeling, 1991). Constituye un problema de alcance global que
afecta el medio ambiente y el desarrollo. Se ha extendido desde un 15% de la
superficie terrestre total en 1991 a un 24% en la actualidad, y dentro de este,
más del 20% está referido a suelos destinados a producción
agrícola (Bai et al., 2008). Las consecuencias de este fenómeno
incluyen una disminución de la productividad agrícola, la migración,
la inseguridad alimentara, los daños a recursos y ecosistemas básicos,
y la pérdida de biodiversidad debido a cambios en los hábitat
tanto a nivel de las especies como a nivel genético (Oldeman y Hakkeling,
1991). La degradación del suelo puede tener causas naturales y antropogénicas,
siendo estas últimas las que mayores efectos negativos provocan. La Figura
1 muestra las áreas de suelo degradadas debido a la actividad humana
en el mundo. Entre los factores provocantes de degradación física
del suelo se encuentra la compactación, la cual ha sido considerada como
la principal causa de degradación del suelo (Pagliai, et al, 2003).
El tráfico de la maquinaria agrícola es la principal causa de
compactación del suelo, la cual tiene carácter acumulativo (Keller,
2004). Durante la aplicación de cargas las partículas del suelo
son reorganizadas, decrece el espacio poroso y estas son llevadas a un contacto
más cercano, incrementando la densidad de volumen; cambia la forma, tamaño
y distribución de los poros, lo cual limita la capacidad de retención
del suelo, el intercambio hídrico y gaseoso, y aumenta la impedancia
mecánica (Berli, 2001; Gysi, et al., 2001). En la planta disminuye el
crecimiento de la raíz y las posibilidades de obtención de nutrientes,
agua y aire. El suelo exhibe escorrentía superficial, endurecimiento
y mala aireación; lo cual condiciona el empobrecimiento de sus cualidades
físicas, reduce el tiempo disponible para la realización de operaciones
agrícolas y disminuyen los rendimientos agrícolas (Gysi, et al.,
2001)
A escala global se reporta un área de 68 millones de ha compactadas,
sólo debido al tráfico vehicular. La afectación de la compactación
al medio incluye la emisión de gases invernadero, los campos permanecen
largo tiempo inundados después de intensas lluvias y la escorrentía
superficial provoca la contaminación de las aguas superficiales y el
arrastre del suelo, favoreciendo su erosión (Hamza y Anderson, 2005).
La compactación del suelo provoca disminución de los rendimientos
agrícolas, mayores requerimientos energéticos en labranzas y labores
culturales, necesidades de resiembras, mayores dosis de agroquímicos
y número de pasadas de los equipos, necesidades crecientes de fertilizantes
e ineficiencia en el uso de la maquinaria (Botta, 2002).
El objetivo de este trabajo es realizar una revisión sobre los principales
factores que inciden en la compactación del suelo.

FIGURA 1. Degradación del suelo debido a actividades humanas (Oldeman y Hakkeling, 1991).
DESARROLLO
La compactación se determina a través de la medición directa
de propiedades del suelo como: densidad de volumen, porosidad total, índice
de poros, volumen específico, y de forma indirecta por su acción
sobre estas y otras propiedades que influyen en la resistencia a la penetración,
la permeabilidad al aire y al agua (Johnson y Bailey, 2002).
Análisis de los factores que propician el surgimiento y desarrollo de
la compactación
Factores naturales. La naturaleza geológica del suelo caracteriza sus
propiedades físicas y mecánicas, las cuales influyen en su compresibilidad
y compactibilidad, estas dependen de: la textura; estructura; contenido de materia
orgánica y humedad del suelo (Alakukku, et al., 2003).
La compresibilidad del suelo se refiere a la facilidad con la cual decrece en
volumen cuando está soportando una presión aplicada. Esta es una
propiedad del suelo y es análoga al índice de compresión
del suelo (Cc) (Gupta y Allmaras, 1987).

FIGURA 2. Curva de compresión del suelo e índice de compresión del suelo (Cc).
El índice de compresión se determina a través de ensayos
de compresión uniaxial, los cuales pueden ser realizados en una cámara
triaxial o en un edómetro. Este último es el más empleado
para determinar el índice de compresión, con el cual se obtiene
una curva de compresión uniaxial del suelo, la cual relaciona variables
que expresan cambio de volumen como son: deformación (ζ), densidad de
volumen (ρd), volumen específico (ν) o índice de poros (e), con
respecto al logaritmo natural o logaritmo de base 10 de la tensión principal
mayor aplicada (σ1). La pendiente de la curva en su tramo recto (línea
de compresión virgen o línea de compresión normal) expresa
el índice de compresión del suelo (Figura 2). Mayores valores
de este indican mayor compresibilidad o susceptibilidad a la compactación
(Gupta y Allmaras, 1987; Keller, 2004).
Las Figuras 3a y 3b muestran la relación entre el índice de compresión
y el contenido de arcilla del suelo. Mayor contenido de arcilla indica más
compresibilidad. Los suelos arcillosos son más susceptibles a la compactación
que los arenosos, a su vez los suelos sueltos lo son más que los ya transitados
o duros (Botta, 2002; Gupta y Allmaras, 1987).

FIGURA 3. Índice de compresión en función del contenido de arcilla, para arcillas expansivas (a) y (b) no expansivas (Gupta y Allmaras, 1987).
La compactibilidad del suelo es la máxima densidad de volumen a la cual este puede ser comprimido por una cantidad de energía dada. La compactibilidad aumenta con el contenido de humedad. Durante la aplicación de presiones al suelo, a medida que esta aumenta hasta alcanzar la humedad crítica de compactación (Hcrit) mayor compactación se provoca; a este valor de humedad la densidad de volumen del suelo alcanza el máximo, para una presión de compactación dada. Hcrit se obtiene mediante curvas de compactación Proctor (Figura 4). En este intervalo los poros del suelo están ocupados por aire y agua, aumentando la presencia de esta última a medida que el suelo se acerca a la humedad crítica de compactación. La adición de agua incrementa la cohesión, y origina un efecto de lubricación entre las partículas el cual permite que estas sean realineadas más fácilmente; durante el proceso de compresión el aire puede ser desalojado de los poros, favoreciendo la compactación (González, et al., 2008).

FIGURA 4. Resultados de ensayos Proctor a suelo Rhodic Ferralsol.
Si las mismas presiones se aplican a humedades mayores a Hcrit la densidad de
volumen resultante será inferior al primer caso. Una mayor presencia
de agua en los poros disminuye la cohesión y debido a la rapidez con
que se realiza el tránsito de la máquina agrícola y a la
incompresibilidad del agua resulta difícil desalojarla de lo poros; disminuyendo
la capacidad de acercamiento y empaquetamiento de las partículas del
suelo; lo cual provoca menor cambio de volumen. La humedad del suelo es el factor
que mayor influencia tiene en la compactación (Berli, 2001; González,
et al., 2008; Hamza y Anderson, 2005). Durante las labores agrícolas
es deseable que la humedad del suelo sea inferior al limite plástico
(LP); varios autores consideran que el contenido de humedad más apropiado
es de 0,8 a 0,95 LP (Keller, 2004).
El contenido de materia orgánica mejora la estructura del suelo y contribuye
a disminuir su compactibilidad. La materia orgánica en el suelo favorece
la formación y estabilidad de agregados, aumenta la porosidad total,
disminuye la densidad de volumen, mejora la actividad biológica del suelo
y propicia que el suelo retenga mayor humedad. Además incrementa los
límites de consistencia del suelo, aumentando el intervalo de humedad
al cual se puede trabajar el suelo. La compactibilidad está influenciada
no solo por el contenido de materia orgánica, sino además por
el tipo de materia orgánica, ya que material parcialmente descompuesto
y altamente humidificado incrementa la resistencia del suelo a la compactación.
Otros factores naturales que influyen en la compactación son la fuerza
de gravedad, la lluvia y los ciclos de humedecimiento y secado del suelo. El
humedecimiento favorece una disminución de la densidad de volumen, debido
a que la presencia de agua en los poros amortigua y dificulta el acercamiento
de las partículas del mismo, estos se expanden y disminuye el efecto
de la compactación. Durante el proceso de secado se contrae el suelo,
disminuye su volumen y favorece el incremento de la densidad. Los suelos arcillosos
son más susceptibles a los ciclos de humedecimiento y secado que los
demás suelos (Hamza y Anderson, 2005).
La compactación del suelo no siempre es perjudicial; durante la siembra
es necesario una cierta compactación del suelo para que la semilla tenga
un contacto adecuado con este, facilitando el acceso de la raíz al aire
y nutrientes del suelo.
Factores antropogénicos
Dentro de los factores de origen antrópico, que provocan compactación
del suelo destinado a cultivos agrícolas, el tráfico de la maquinaria
es el que mayor incidencia tiene. La influencia de las máquinas agrícolas
en la compactación se expresa a través de la acción de:
presión sobre el suelo, peso sobre los sistemas de rodaje, número
de pases, velocidad de desplazamiento y patinaje; los cuales actúan sobre
las condiciones prevalecientes en el terreno (Hakansson, 1988; Hamza y Anderson,
2005; Keller, 2004).
La presión sobre el suelo (Ps) que ejerce la máquina agrícola
está determinada por el peso sobre los sistemas de rodaje (W) y características
de su construcción, presión de inflado del neumático (Pi),
y las condiciones prevalecientes en el suelo. A medida que se incrementa la
presión sobre el suelo aumenta la densidad de volumen y resistencia a
la penetración (Gupta y Allmaras, 1987; Hamza y Anderson, 2005). La presión
sobre el suelo, en el centro del área de contacto de un neumático
liso de baja presión en suelo firme, es aproximadamente igual a la presión
de inflado. Keller (2004) y Poodt, et al. (2003), consideran que Ps≈1,25•Pi
para neumáticos de baja presión. Sin embargo, para otros de alta
presión (240 kPa), Schjonning, et al. (2008) encontraron que Ps es considerablemente
mayor a Pi, llegando las tensiones máximas a alcanzar varias veces la
presión de inflado; debido a la rigidez de la carcaza, la configuración
de los panes del neumático y las fuerzas dinámicas actuantes cuando
el neumático opera en el campo. La disminución de volumen del
suelo no solo está influenciada por la presión sobre este, sino
además por la forma de su distribución (Alakukku, et al., 2003).
En varios estudios de modelación de la compactación, se ha considerado
que Ps se distribuye uniforme sobre el suelo (Kirby, et al., 1997). Sin embargo,
en otros trabajos esta distribución no se considera uniforme, sino parabólica
(tensiones máximas en los ejes exteriores del neumático (Figura
5), o en el centro del neumático, trapezoidal o definida por el usuario.
Una distribución uniforme sobre el área de contacto puede ser
asumida cuando neumáticos de gran volumen, sin estrías, están
en contacto con suelo duro y seco; para suelos mas sueltos o húmedos
la distribución de presión en el contacto puede seguir una forma
parabólica (Keller, 2004).

FIGURA 5. Distribución de presión sobre el suelo perpendicular a la dirección de movimiento, directamente bajo el neumático 13/7,5–16 SL, la sombra gris indica la desviación estándar de las mediciones realizadas (Gysi, et al., 2001).
Para neumáticos propulsores o motrices la distribución de presión sobre el suelo es mucho más compleja debido a las estrías necesarias para la tracción. Kirby, et al. (1997), reportan que en suelo seco las tensiones en los primeros 0,1 m de profundidad son transmitidas principalmente a través de los panes del neumático, los cuales ocupan alrededor de un tercio del área de contacto. Sin embargo, a mayor profundidad este efecto no fue significativo. La influencia de los panes del neumático depende de la resistencia del suelo. En suelo duro y seco los panes del neumático soportan la carga total, sin embargo las altas presiones bajo los panes compactan esencialmente poco el suelo; en suelo suelto o húmedo la presión en el contacto puede ser la misma bajo los panes que entre estos, debido al hundimiento del neumático. Gisy, et al. (2001), obtuvieron que la presión ejercida por los panes del neumático, en suelo firme, fue cuatro a cinco veces mayor que la presión entre estos (Figura 6). Rusanov (1997), hace referencia a neumáticos 12-38, probados con una presión de inflado de 120 kPa en un tractor MTZ, trabajando sobre un rastrojo seco. La máxima presión de contacto bajo los panes alcanzó 480 a 560 kPa, mientras la presión entre estos fue prácticamente cero. Por otra parte, similares pruebas en un suelo húmedo mostraron que la presión en el contacto es aproximadamente igual bajo los panes y entre estos, a niveles de 90 a 110 kPa. En suelo húmedo los panes se hunden, realizándose el contacto con toda la banda de rodadura del neumático.

FIGURA 6. Distribución de presión sobre el suelo en contacto directo con el sensor, para un neumático 13/7,5-16, presión de inflado 180 kPa. Presión sobre el suelo media de 147 kPa y peso sobre el neumático 15 kN (Gysi, et al., 2001).
La propagación de tensiones en el perfil del suelo disminuye con la profundidad.
(Marsili, et al., 1998; Keller, 2004). Gysi, et al. (2001), encontraron que
la presión máxima en la superficie del suelo bajo un neumático
13/7,5-16 a 180 kPa de presión de inflado es aproximadamente 3,1 veces
mayor que la presión a 0,3 m de profundidad. Domínguez (1986)
y Domínguez (1987) investigó la influencia de la presión
sobre el suelo ejercida por la cosechadora de caña KTP-1, en la compactación
de un suelo arcilloso rojo Kraznoziom en dos niveles de humedad, uno húmedo
37 a 40% y uno seco de 21 a 24%, en condiciones estáticas, determinando
que la magnitud de la presión transmitida al suelo disminuye con la profundidad
y alcanza su mayor valor en el área de contacto.
A medida que se incrementa la presión de inflado del neumático
menor es el área de contacto debido a una mayor rigidez del mismo, lo
que origina un aumento de la deformación del suelo y de la densidad de
volumen, transmitiéndose mayores tensiones y a más profundidad
(Domínguez, 1986; Domínguez 1987; Marsili, et al., 1998). Las
tensiones que se originan en la capa superficial están relacionadas con
la presión de inflado, sin embargo en el subsuelo el efecto de la presión
de inflado no es significativo (Keller, 2004; Kirby, et al., 1997).
El aumento del peso sobre los sistemas de rodaje provoca un incremento de la
compactación (Domínguez, 1986; Domínguez 1987; Hamza y
Anderson, 2005; Keller, 2004). Carman (2002), realizó estudios con neumáticos
7,5x16, radiales, y encontró que al doblar el valor de la carga vertical
sobre el neumático el área de contacto se incrementó en
un 29 a 35%. La compactación de la capa superficial está relacionada
con la presión sobre el terreno, mientras que la compactación
a mayores profundidades está relacionada con el peso sobre los sistemas
de rodaje determinando este la intensidad a la cual estas presiones decrecen
con la profundidad (Alakukku, et al., 2003; Botta, 2002). La compactación
del subsuelo debido al tráfico del tractor está directamente relacionada
al peso sobre el rodaje, independientemente de la presión sobre el suelo,
aún para neumáticos duales o de diferentes dimensiones (Botta,
2002; Chamen, 2003). La Figura 7 muestra la distribución de presiones
a diferentes profundidades en función de la presión normal sobre
el suelo y peso sobre los sistemas de rodaje.

Figura 7. Distribución de presiones a diferentes profundidades en función de la presión normal sobre el suelo y peso sobre los sistemas de rodaje, donde: h – profundidad del suelo; C – peso sobre los sistemas de rodaje Chamen, 2003).
A mayor número de pases mayor será la compactación y el
volumen de suelo afectado (Alakukku, et al., 2003; Pagliai, et al, 2003). Durante
el tránsito de una máquina agrícola cuatro veces sobre
la misma huella (suelo suelto o húmedo), tres cuartas partes del cambio
en la densidad de volumen y casi el 90% del hundimiento se origina durante el
primer pase, siendo mayor la variación mientras más suelto o húmedo
esté el suelo (Alakukku, et al., 2003; Botta, 2002; Keller, 2004). Además,
la profundidad de la capa de suelo que se compacta tiende a hacerse más
superficial en la medida que aumenta el número de pasadas, provocando
la disminución de la profundidad a la que se originan valores críticos
de impedancia mecánica (Botta, 2002; Servadio, et al., 2001). Braunack
(2004), reportó que el valor crítico de 2 MPa de resistencia mecánica
del suelo, en una plantación de caña de azúcar en Australia,
se encontró a 0,6 m de profundidad después de un pase, después
de dos pases este valor se halló a 0,35 m de profundidad. Con pases posteriores
este valor se encontró a menor profundidad.
Los tractores de esteras tienen potencial para provocar menor compactación
que los de ruedas, debido a la mayor área de contacto con el suelo de
los primeros, al comparar tractores de igual potencia (Marsili, et al., 1998). Servadio, et al. 2001), encontraron que tractores de esteras de goma de 118,950
kN de peso, indujeron mayor resistencia a la penetración en los primeros
0,2 m de suelo, que tractores de rueda de 101,280 kN de peso; sin embargo a
mayores profundidades los tractores de ruedas provocaron mayor resistencia a
la penetración; respecto a la densidad de volumen encontraron que no
hubo diferencias entre los dos tipos de tractores. Al comparar el efecto sobre
el suelo entre esteras de goma y de metal; Marsili, et al. (1998), encontraron
que las segundas provocan menor compactación del suelo en las capas inferiores
y que a mayores profundidades el efecto fue similar.
El incremento de la velocidad de movimiento de la máquina agrícola
disminuye la compactación debido al menor tiempo de carga (Pytka, 2003. Sin
embargo (Marsili, et al. (1998) expresan que a velocidades mayores de 7 km/h
el efecto de las vibraciones sobre el suelo contrarresta la disminución
de la compactación por el menor tiempo de carga del suelo Alakukku, et
al. (2003), reportaron resultados experimentales del efecto de la velocidad
en las tensiones máximas bajo el centro de una rueda, en un suelo franco
arenoso, encontrando que un incremento de velocidad de 2 a 10 km/h provocó
el decrecimiento de las presiones, en 0,3 m de profundidad bajo el centro del
neumático y que el efecto de la velocidad fue mayor en un suelo suelto
que en uno denso. Un incremento en la velocidad reduce las tensiones que se
transmiten a la capa superior del subsuelo, esto es probable que sea debido
a las características de la conductividad del agua en el suelo (Alakukku,
et al., 2003). Por otra parte Carman (2002), [encontró que al duplicar
la velocidad de movimiento se causó un 6% de decrecimiento en el hundimiento
del suelo y que la resistencia a la compresión, la densidad de volumen,
y el índice de compactación disminuyeron con el incremento de
la velocidad de avance.
El efecto del patinaje en la compactación se manifiesta a través
del incremento de la longitud del área de contacto y por el esfuerzo
cortante sobre el suelo (Sánchez, 1996). El patinaje del tractor compacta
solo una capa delgada del suelo superficial de hasta 0,05 m, su mayor efecto
se aprecia a partir de 20 y hasta 30% de patinaje, disminuyendo la presión
sobre el suelo del vehículo (Hamza y Anderson, 2005). Con patinajes superiores
al 30% la densidad de volumen disminuye porque la rueda excava el terreno y
lanza hacia atrás el suelo (Sánchez, 1996). Alakukku, et al. (2003),
recomiendan un patinaje máximo de 10%, para evitar daños a la
capa superficial y al subsuelo debido al esfuerzo cortante del neumático.
En Cuba se han desarrollado investigaciones para evaluar el efecto del número
de pases, del peso sobre el rodaje, de la presión de inflado del neumático
y de la humedad (Domínguez, 1986; Domínguez 1987; González,
et al., 2006; González, 2008; Rodriguez y Gonzalez, 2001; Tarawally,
et al., 2004). Estos trabajos se han realizado en su mayoría en el cultivo
de la caña de azúcar debido a la importancia económica
que ha tenido y aun tiene para el país, a que es un cultivo perenne y
con un alto grado de mecanización, sin embargo, otros cultivos han sido
menos estudiados. Estas investigaciones se han centrado en la agrupación
de suelos ferralsoles y vertisoles; se han realizado en condiciones de campo
y no han sido sistemáticas, ya que no se han estudiado todas las variables
que influyen, y las estudiadas han estado limitadas a los valores establecidos
en los equipos utilizados para los experimentos, no evaluándose todo
el intervalo de interés. Las investigaciones realizadas en condiciones
de campo presentan gran heterogeneidad natural y cantidad de variables a controlar,
resultando muy difícil y costoso realizar estudios de compactación
donde se tengan en cuenta todos los factores y su variabilidad. Requieren de
gran cantidad de equipamiento y recursos (materiales y humanos); no siendo posible
investigar el efecto de todas las posibles combinaciones de estos factores en
el campo. Por lo tanto, además de las investigaciones de campo hay una
gran necesidad de modelos, que utilizan como parámetros de entrada datos
de los vehículos y del suelo, que permita estudiar la compactación
en una amplia variedad de suelos y condiciones de tráfico.
CONCLUSIONES
La principal causa de degradación física del suelo es la compactación,
provocada por: presión sobre el suelo, peso sobre los sistemas de rodaje,
número de pases, velocidad de desplazamiento, patinaje y realización
de labores en condiciones inadecuadas de humedad.
La principal causa de compactación del suelo es el tránsito durante
el tiempo que el suelo permanece a una humedad cercana a la humedad crítica
de compactación.
Los tractores de ruedas provocan mayor compactación que los tractores
de esteras.
Las investigaciones sobre la compactación del suelo en Cuba, han estado
dirigidas fundamentalmente al cultivo de la caña de azúcar, a
las agrupaciones de suelos ferralsoles y vertisoles, y fueron desarrolladas
en su mayoría en condiciones de campo.
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Recibido 10/09/08, aprobado 07/05/09, trabajo 27/09, revisión.